Ética de Mínimos y Ética de Máximos

  • Publicado el: 4 octubre, 2017
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En la construcción de la moral o ética cívica, Adela Cortina ha señalado la importancia de diferenciar y tener en cuenta las relaciones de mutua necesidad entre una ética de mínimos y una de máximos, lo que permite, según ella, no caer en las trampas del monismo moral (actualmente indefendible y alejado de la realidad), del politeísmo axiológico (que no permite a los diferentes grupos de ciudadanos construir nada conjuntamente) y del binomio «moral privada» y «moral pública» (para que toda moral es, en última instancia , pública). Una ética mínima, como su nombre indica, tiene que ver con la determinación y construcción de los mínimos de justicia compartidos y por debajo de los cuales una sociedad consideraría que ha caído «por debajo de los mínimos de moralidad». Se pretende ampliar progresivamente estos mínimos consensuados, tanto en su contenido como en el número de personas de la comunidad global que los acepta. Según Cortina, esta ética mínima es hoy los derechos humanos de las primeras tres generaciones y los valores de autonomía, igualdad, dignidad, beneficencia, justicia y solidaridad. A la ética mínima también se le llama ética cívica, ética pública, ética de los ciudadanos …

Una ética mínima es lo que permite respetar y alimentar activamente una ética máxima. Por ética máxima o de máximos entiende los variados proyectos de vida, los diferentes máximos de felicidad y de sentido de la vida de las personas y grupos, las ideas o creencias propias o del grupo al que perteneces que no necesariamente tienen que compartir los otros y que, a pesar de no hacerlo, es posible convivir con ellos para que se avienen a los mínimos compartidos.