Ética Consecuencialista y Utilitarista

El consecuencialismo y el utilitarismo sostienen que una acción es moralmente buena (o no tan buena, o mala) según los fines que persiga y las consecuencias que pueda tener. El pensador utilitarista contemporáneo más conocido es Peter Singer, que dice: «El utilitarismo clásico considera que una acción está bien si aumenta la felicidad de todos los afectados igual o más que cualquier acción alternativa, y mal si no lo hace. Las consecuencias de una acción varían según las circunstancias en que se da. Nunca se podrá acusar un utilitarista de falta de realismo, o de adhesión rígida a unos ideales despreciando la situación concreta. El utilitarista piensa, por ejemplo, que mentir es malo en algunas circunstancias y bueno en otras, dependiendo de las consecuencias. »

Casi todas las teorías éticas aceptan, de una manera u otra, que se han de tener en cuenta las consecuencias. Ahora bien, al utilitarismo puro le pasa lo mismo que al principialismo puro: puede llevar a situaciones poco respetuosas, poco eficaces, e incluso aberrantes. Se ha dicho, por ejemplo, que si los derechos de las personas dependen exclusivamente de las consecuencias, del grado de felicidad que aporta a todos los afectados, puede provocar que si la esclavitud o la tortura son beneficiosos para el conjunto de la población, estén justificados éticamente. En este sentido, los utilitaristas insisten en la necesidad de tener en cuenta los intereses de cada ser y no sólo de la mayoría.

Singer ha aportado matices al utilitarismo, de los que cabe destacar dos: que hay que entender «las mejores consecuencias» de una acción como lo que favorece los intereses de los afectados, y no solamente como lo que aumenta su placer y disminuye el dolor; y que el utilitarismo se mueve por el principio básico de igualdad, es decir, de igual consideración de intereses. El mismo Singer dice que hay ideales éticos (por ejemplo, los derechos individuales, la santidad de la vida, la justicia, la pureza …) que en algunas versiones son incompatibles con el utilitarismo.