Emotivismo Moral

  • Publicado el: 1 octubre, 2017
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Hay un aspecto importantísimo a tener en cuenta en la ética aplicada: la moral es un conjunto de razones emotivas que necesitan calma para ser tratadas y tiempo para ser cambiadas. La moral es un conjunto de enunciados prescriptivos que señalan lo que está bien o mal y de enunciados descriptivos que lo justifican. Pero también es sentimientos, emociones, creencias. Y, tal y como dijo Ortega y Gasset, las ideas se tienen pero en las creencias se está. Las ideas las podemos cambiar con relativa (no siempre) facilidad. En cambio, las creencias nos tienen y desprendernos requiere ideas, pero sobre todo narraciones, emociones, constataciones, tiempo …

Richard Rorty dice que la única manera de conseguir un mundo más justo es ampliar el círculo de las lealtades morales, conseguir que las personas sientan simpatía por gente situada fuera de su círculo más íntimo. Y eso difícilmente se consigue con lenguajes descriptivos como la filosofía moral o el derecho, sino más bien con géneros narrativos como el cine o la literatura. Y suele poner como ejemplo de la poderosa educación sentimental que ejercen estos géneros el impacto que tuvo la novela de Harriet B. Stowe La cabaña del tío Tom (Uncle Tom ‘s Cabin), una obra que a partir de 1852 dar a conocer a muchos estadounidenses blancos las condiciones de vida de los esclavos negros, hizo que empezaran a considerar negativamente la esclavitud e influyó en el desarrollo de la Guerra de Secesión.

En la moral hay mucho logos, pero también mitos y creencias, algo que en última instancia no se puede justificar. Que todas las personas somos iguales, que tenemos dignidad y que debemos respetar es, en última instancia, una creencia, una narración para la que se opta, una busqueda que incesantemente lleva a cabo el ser humano. «No se debería olvidar -escribe Luis Duch- que el hombre, como tan lúcidamente subrayaba Friedrich Nietzsche, es un” animal no-fijado “, que habita significativamente en su espacio y en su tiempo, con la ayuda , a la vez, de formas abstractas y de formas conceptuales, las cuales, en cada hic et nunc, le permiten ir configurando y destruyendo al mismo tiempo su móvil humanidad. Resulta tan irreal y peligroso el mythos sin referencia al logos como el logos sin ninguna alusión al mythos. »

Esto es importante tenerlo en cuenta en la deliberación de los problemas éticos y en la imposición de normas morales, sobre todo los hijos e hijas de la Ilustración, que consideramos que la pasión de la razón está libre de dogmatismos y que con el evidencia basta para cambiar la moral. A veces exigimos cambios en la moralidad de los demás sin tener en cuenta que no es algo de lo que nos podemos desprender o cambiar como si nada. Y si repasamos nuestra propia historia vital seguro que encontraremos alguna cuestión moral sobre la que al principio nos manifestamos en contra -quizás incluso radicalmente en contra- y después, poco a poco, la hemos ido aceptando. Es por ello que la comprensión y la paciencia son muy importantes en la ética aplicada.