El Valor de Tener Valores

¿Qué son los Valores?

Los valores son las cosas, las experiencias, los pensamientos, las ideas, las creencias, etc. -que con diferentes grados y matices- nos gustan, amamos, nos interesan y consideramos valiosas en nuestra vida. También hay valores que, a pesar no nos gusten, se imponen (deberes). Los valores son lo que preferimos como cualidades que debería tener la realidad; son pautas de nuestra actuación, una guía de nuestro comportamiento y que apreciamos en el comportamiento de los otros. No podemos vivir sin valores, los valores son como una brújula para ir por la vida.

Los valores necesitan de una predisposición, de una actitud. Hay tener el convencimiento sobre los valores que queremos que formen parte de nuestra vida y la voluntad de actuar de forma coherente con estos valores. Los valores van siempre ligados a nuestra experiencia, tanto si somos más conscientes como si somos menos, y no se manifiestan aislados, sino que interactúan con otros valores para expresarse en la vida cotidiana.

Ideas sobre los Valores

Conviene pasar de las grandes palabras a la práctica concreta. Los valores los tenemos que conocer, los hemos de amar, los tenemos que desear, pero por encima de todos los valores los debemos practicar. “Los valores sólo valen de verdad cuando acontecen bienes “, deben poder ser tangibles, reales, concretos. Los valores se encarnan en unos referentes.

A menudo elegimos entre valores que entran en competencia. No todo vale, el hecho de que a lo largo de la vida tengamos que elegir y tomar decisiones nos hace ver que hay algunos valores que acaban siendo los de referencia. Nuestra capacidad crítica, nos permite valorar los valores, nos facilita reconocer que hay unos valores preferenciales, más universales, más fundamentales. Cuando optamos conscientemente por algunos valores frente a otros (conflictos de valores) siempre tenemos que poder acabar respondiendo personalmente de lo que decimos y lo que hacemos, somos responsables.

Los valores responden siempre a intereses. Damos valor a lo que nos resulta importante e interesante para la vida personal y colectiva, por eso los valores son diversos según los intereses. Las cosas siempre son interesantes e importantes para alguien, porque satisfacen los deseos, las expectativas, las necesidades de alguien.

Los valores, los bienes, son frágiles y deben defenderse activamente. Cuando más preciosos son los bienes que tenemos o perseguimos, más conciencia tenemos de su fragilidad, del peligro de perderlos o de no conseguirlos. Sin embargo, los bienes no pueden considerarse definitivamente alcanzados y establecidos ya que deben abrirse paso en un mundo dominado por la lucha de intereses, y hay que estar dispuesto a defenderlos, protegerlos y cuidarlos.

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Están dotados de razón y conciencia y deberían actuar los unos hacia los otros en un espíritu de fraternidad “

Declaración de los Derechos Humanos, Artículo Primero.

La educación en Valores

¿Por qué hacemos nuestras unos determinados valores y no otros?

“Los valores no se adoptan en un proceso de selección estrictamente objetivo y racional, sino que llegan a través de experiencias, necesidades e influencias. Por eso es tan importante el entorno en que nos movemos “. Educar en valores significa también educar la capacidad de valorar, siguiendo lo dice la pedagoga Isabel Carrillo, educar en valores es enseñar en:

  • Identificar los valores en la realidad cotidiana discernirlos de los contravalores y opciones de antivalores que deben desecharse.
  • Seleccionar los valores óptimos entre las diferentes opciones posibles, teniendo en cuenta los contextos, el tiempo presente y los retos que se proyectan.
  • Apreciar los valores, distinguiendo sus aportaciones y razonando en que benefician, que aportan a la propia vida y en la vida en relación, y qué pasa cuando no están presentes.
  • Asumir, interiorizar e integrar los valores a través de la práctica, aplicándolos en el día a día.