Deontología y Código Deontológico

  • Publicado el: 1 octubre, 2017
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Jeremy Bentham fue el primero en utilizar el término deontología, concretamente en su obra Deontology or, the Science of Morality, publicada en 1834. Deontología viene del griego Déon (Déon), que quiere decir ‘necesario’, ‘conveniente’ , oportuno ‘,’ adecuado ‘,’ justo ‘,’ norma ‘,’ deber ‘,’ obligación ‘; de ontos (öntoj), que significa ‘ser’ o ‘nos’, y de logos (λγος), que quiere decir ‘palabra’, ‘razón’, ‘teoría’, ‘tratado’, ‘ciencia’. Literalmente, por tanto, deontología significa estudio del ser adecuado ‘o, dicho de una manera más comprensible, ciencia o tratado que estudia y determina los deberes que deben cumplirse en determinadas circunstancias. Y se llama código deontológico al conjunto de normas escritas en el que se señala lo que se debe hacer, los deberes que deben cumplirse en determinadas circunstancias.

¿Cuál es la diferencia entre deontología, ética y moral y, por tanto, entre código deontológico, código ético y código moral?, Deontología y código deontológico se suelen reservar para el conjunto de normas exigibles a los miembros de una misma profesión o empresa que, además de darles principios de actuación en aspectos moralmente sensibles de su actividad, también les da entidad corporativa y, cada vez más, valor productivo y comercial. Sin embargo, en las empresas se suele hablar cada vez más de código ético, o incluso de manual de ética, seguramente porque deontología, moral e incluso código remiten a una rigidez incompatible con los valores organizativos y comerciales que se intenta evidenciar.

A veces se habla de éticas deontológicas (o principialista) para designar un tipo de éticas, concretamente aquellas que consideran que la acción moral correcta viene determinada por el deber, por ejemplo decir siempre la verdad, no robar, no hacer a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti, etc. Las éticas deontológicas, por tanto, defienden que se debe actuar atendiendo al deber moral que se tiene, porque consideran que los actos son correctos o incorrectos en ellos mismos (mentir, por ejemplo, está siempre mal). En este sentido, y tal como veremos más adelante, se diferencian de otros tipos de ética, por ejemplo las éticas consecuencialistas (que consideran que se debe actuar atendiendo a las consecuencias de la acción) o teleológicas (atendiendo a lo se quiere conseguir) o del cuidar o de la hospitalidad (atendiendo la estimación por el otro). Es por eso que alguien puede considerar que el hecho de tener un código deontológico es inclinarse ya por un tipo de ética, independientemente del contenido concreto que señalen los principios y deberes que figuran.

Los códigos deontológicos se mueven en la franja que va de la concreción a la generalización. Si son demasiado concretos, es imposible que puedan dar una respuesta adecuada a la variedad, complejidad y riqueza de las problemáticas éticas que se plantean en la práctica profesional, con el peligro añadido de ser tablas rígidas y dogmáticas. Y si son demasiado generales, entonces no dan una respuesta a la manera de actuar en las situaciones particulares problemáticas. Sin embargo, suelen ser útiles para orientar la acción en situaciones delicadas, siempre que cumplan tres condiciones: que recojan los problemas éticos de la profesión, que lo hagan de forma sabia y que sean el resultado de una deliberación abierta y de calidad.

La relación de los códigos deontológicos con la ley es un tema controvertido. La Sentencia 251/2007 del Juzgado Contencioso Administrativo número 12 de Barcelona, ​​en la que se anulan los artículos 33 y 59 del Código de deontología del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña, dice, refiriéndose al Código de deontología, que «no hay duda de que estamos ante una norma jurídica como imperativa y obligatoria para los colegiados. […] No se trata, por tanto, de una recopilación de buenas prácticas médicas o una mera propuesta de pautas de comportamiento para que sean libremente asumidas por los médicos, sino de una norma con plena eficacia jurídica, una norma que afecta plenamente los colegiados en su esfera profesional ». Y más adelante dice que «el código deontológico no puede modificar el planteamiento de las leyes». La afirmación de que un código deontológico es «una norma jurídica» o «una norma con plena eficacia jurídica» es seguramente desacertada, pero no hay duda de que en un proceso en el que se juzgaran las buenas prácticas profesionales, se tendría en cuenta el que dice el código deontológico, ya que define lo que los miembros de una profesión consideran buena praxis ética.

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  1. Distinguir los Problemas Éticos de Otros Tipos de Problemas · 2 octubre, 2017

    […] La deontología nos dice lo que está bien y mal, normalmente a través de la costumbre, o los códigos deontológicos, o los protocolos de buenas prácticas, y la cuestión es cumplirlo (actuar correctamente) o no […]