Concepto de Valores

La ética y la moral son aspectos que han estado presentes en la vida de la personas desde hace muchos siglos. Desde los tiempos helénicos, el ser humano se ha preocupado por reflexionar acerca de lo que está bien y lo que está mal. De un intenso proceso de reflexión nació la filosofía y de ella los conceptos de ética y moral.

La ética se refiere al estudio del bien y el mal con respecto a la moral de una persona. La moral es el estudio de estos dos elementos pero en una época y espacio delimitado. El campo de estudio de la ética parte de un enfoque individual según el cual todas las personas tenemos nuestras propias concepciones de lo correcto y lo erróneo. Sin importar la diferencia existente, ambos conceptos implican una reflexión acerca de los valores.

El bien y el mal

Los valores no son más que creencias que guían nuestro modo de actuar haciendo que elijamos comportarnos de una manera u otra. Se trata de principios que dirigen nuestras elecciones, pensamientos y modos de obrar partiendo de nuestra concepción del bien y el mal. Si los tenemos muy arraigados, pueden ser fuente de satisfacción y alegría.

Los valores están presentes en todos los ámbitos de nuestra vida y el modo en que los obtenemos pueden ser muy diversos.

¿De dónde provienen?

Al tratarse de creencias, información que tenemos muy arraigada en nuestro constructo mental, los valores los obtenemos a través de distintos tipos de aprendizajes a lo largo de nuestra vida.

Cuando somos pequeños nuestra familia se encarga de enseñarnos que está bien hacer y qué no. Esos típicos ¡Eso está mal porque sí!, ¡Sigue así!, ¡No hagas eso!, ¡Eres un buen niño! No  son más que las diferentes formas que utilizan nuestros padres y personas de influencia para inculcarnos los valores que aprecian la sociedad y la cultura.

Al llegar a nuestra etapa escolar, a través de un sistema de premios y castigos aprendemos lo valioso que puede llegar a ser llegar temprano a los lugares, tratar de un modo amable a las personas que nos rodean y lo bonito que puede ser la convivencia si se da a través del cariño y el amor.

En nuestra adolescencia, ponemos en juicio todo aquello que hemos aprendido de nuestra familia y las instituciones sociales. Pasamos por un proceso de reflexión profunda en el cual nos damos cuenta de nuestra verdadera percepción del bien y el mal.  Mientras hacemos esto, obtenemos nuevos principios provenientes de los productos culturales que consumamos tales como películas, programas de televisión, libros y figuras de influencia pública.

Al final de este proceso descartamos aquellos valores que consideramos que no se adecuan al estilo de vida que deseamos tener ni a nuestra opinión acerca de cómo debería funcionar el mundo.

En nuestra etapa adulta terminamos de afianzar aquello en lo que siempre hemos creído y finalmente nos quedamos con aquellos valores que queremos que dirijan el rumbo de nuestras vidas. Sin importar que en esta etapa las creencias se vuelvan más arraigadas, nunca dejamos de pasar por un proceso contante de revisión de nuestros valores.

El rumbo de nuestras vidas

Los valores los aplicamos en todos los aspectos de nuestra vida. Guían nuestra conducta en el trabajo, hogar, espacios públicos y en ambientes con amigos. De un modo u otro la colección de principios que poseamos guía nuestra vida a desarrollarse de un u otro modo. La vida de alguien que crea firmemente en la diversidad y la libertad de elección no será la misma de alguien que defiende la preservación de la vida y las formas familiares establecidas en la sociedad.

¡Anímate a descubrir cuáles son los valores que guían tu vida! Reflexiona y haz una revisión de ellos. No vaya a ser que termines mal solo por guiarte por principios que no te traen ningún bien.